Isaías 55:10,11
“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10,11).
Esto es lo que la Palabra de Dios pone en nuestras manos. La lluvia y la nieve que Dios envía sobre la tierra da nutrientes a las plantas y éstas producen las semillas que el campesino lleva a su granero para que tenga qué sembrar el año siguiente, y qué poner en su mesa, para que su familia tenga qué comer.
La figura, en la frase: así será mi palabra no se aplica directamente a la semilla como en otros pasajes (Lc. 8:11), sino a la lluvia y la nieve que riega la tierra, y la hace germinar y producir. Esto nos dice que, entre la provisión de Dios (lluvia y nieve) y lo que llega a nuestras manos (semilla y pan), está el trabajo de cultivar y cuidar la tierra: ahuyentando las aves que pueden arrebatar la semilla, quitando las piedras que impedirán que eche raíces profundas y eliminando las yerbas que robarán sus nutrientes.
————-( Tenia que ser… hoy es Domingo! )
Febrero 3, 2009 a 5:34 pm
la palabra es elocuente el señor les bendiga
Enero 18, 2010 a 6:37 pm
Amén, muy bueno..hacía días que no escuchaba..ni leía algo de vida..Gracias